Tener un seguro de vida puede ser igual o más barato que tener un servicio de streaming

Los gastos hormiga rápidamente pueden salirse de control. Un café al día, de una cafetería especializada, fácilmente puede representar gastos de entre 1,500 y 2,000 pesos al mes. Pasa algo similar con los servicios de streaming. El acceso a una plataforma en promedio ronda los 150 pesos mensuales. Lo cual es un precio bastante accesible.

Pero sucede que en la plataforma A están las películas más recientes, mientras que en la B está por estrenarse una nueva serie, en la C uno puede encontrar el catálogo de entretenimiento de su infancia y sólo en la D pasan las carreras de Fórmula 1. Sin contar que también se necesitan la de música para ir al gimnasio y la de audiolibros para pasar el rato en el tráfico. Esto hace que fácilmente se pueda llegar a gastar más de mil pesos mensuales en estos servicios de entretenimiento.

“Los millennials son una generación muy castigada con los instrumentos financieros. No tienen créditos hipotecarios ni cuentas de ahorro. Eso termina por hacerlos gastar de forma inmediata y no contemplar inversiones necesarias e importantes, como lo es un seguro de vida. Sobre todo porque en México existe la idea de que este tipo de seguros son caros, poco accesibles y llenos de trámites y procesos engorrosos. Pero la realidad es que esto ya no es así”, explica Sebastián Villarreal, CEO de Super mx, plataforma que facilita la cotización y contratación de seguros completamente en línea.

Los seguros digitales son herramientas financieras fáciles de contratar y con precios accesibles, en contraste con los servicios de aseguradoras tradicionales. Hoy en día existen en el mercado seguros digitales con planes de pago que van desde los 100 pesos mensuales, es decir, más barato que un servicio de streaming.

Educación financiera

En México, la penetración de los seguros de vida va en aumento; no obstante la mayoría de los usuarios se concentran en las grandes urbes como la Ciudad de México y el área metropolitana, Monterrey y Guadalajara.

“Esto se debe a que en general la población de las zonas urbanas cuenta con más información y acceso a educación. Si bien se requiere una organización de gastos

al contratar casi cualquier servicio financiero, los seguros de vida no tienen porqué ser una deuda más. Son accesibles y los beneficios que traen para las familias son enormes”, agrega el CEO de Super mx.

De hecho, según registros de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), solamente 25% de la población mexicana adulta cuenta con algún tipo de educación financiera formal. La falta de penetración de los seguros de vida en México en parte puede explicarse por problemas estructurales para planear presupuestos, prevenir eventualidades y ahorrar para el retiro.

Beneficios de contar con un seguro de vida

En la medida que empresas disruptivas de la industria de las aseguradoras han abierto el abanico de la oferta, muchos de los prejuicios que existen sobre los seguros de vida han quedado en el olvido, uno de ellos es el precio.

De acuerdo a información de Super mx, entre los principales retos para la contratación de un seguro de vida en el país se encuentra la creencia de que son productos sumamente costosos, poco necesarios y que la experiencia con las aseguradoras no siempre es buena.

Sin embargo, además de la diversidad de precios y coberturas, los procesos de contratación son mucho más sencillos en la actualidad, particularmente cuando se trata de empresas digitales que han prestado particular atención a la experiencia de usuarios y la flexibilización de procedimientos. Una persona puede contar con un seguro en menos de cuatro días o incluso en uno, si cumple con los requisitos de la asegurada.

Además, un seguro de vida no sólo funciona en caso de fallecimiento. Se trata de un instrumento de ahorro que da rendimientos importantes, puede incluso dar cobertura en caso de invalidez, abona poco a poco a la planeación de la vejez y jubilación de una persona, y da paz y tranquilidad para que una familia pueda desarrollarse. Todo eso por el mismo precio que cuesta poder ver series de televisión y películas.

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