Teletrabajo en México: Del experimento al “nuevo normal”

Teletrabajo en México: Del experimento al “nuevo normal”

A medida que COVID-19 continúa extendiéndose en México, el trabajo remoto ya no es un experimento, sino un requisito en muchas empresas locales.

Aunque en 2019 ya se dieron los primeros pasos en la Ley Federal del Trabajo para incorporar un nuevo capítulo y regular las diferentes formas de teletrabajo, según el estudio “El trabajador digital en 2019” que realizó Citrix, al 61% de los empleados mexicanos confirmaron que no les permitían trabajar de manera remota desde el lugar que ellos eligieran. 

Sin duda, estas reticencias (mayormente culturales) hacia la flexibilidad laboral se fueron diluyendo en estos dos últimos meses para los líderes empresariales que han visto cómo este “nuevo normal” de habilitar el teletrabajo les permite no solo dar continuidad a sus negocios, sino también les aportará otros beneficios en un futuro próximo como el ahorro de costos, la contratación del mejor talento sin importar donde esté una mayor productividad en general, entre otros. 

El teletrabajo requiere una cultura de confianza 

En este punto, para maximizar todas las ventajas del trabajo remoto, es importante visualizar que implica mucho más que enviar a los colaboradores a trabajar desde sus casas y contar con un dispositivo y cámara web. Gestionar talento remotamente requiere un enfoque diferente del presencial en la oficina. Los líderes tienen que visualizar que existe un aspecto cultural en el proceso de migrar de lo presencial a lo virtual. Para lograr la colaboración, la construcción de relaciones, el intercambio de conocimientos dentro del equipo y en general la productividad esperada, es importante que se establezcan canales de comunicación abiertos y constantes. Las conversaciones regulares e inclusivas permiten compartir consejos sobre cómo configurar una oficina en casa y proporcionar horarios flexibles para acomodar las responsabilidades familiares. 

También permite saber cómo se sienten, qué les preocupa, darles soporte, al igual que comunicar objetivos, prioridades y cómo cada miembro del equipo contribuirá a alcanzarlos. Este último punto es clave, se trata de darle autonomía al personal y trabajar en liderazgos basados no por horas trabajadas sino por objetivos claros y medibles que cada colaborador tenga que cumplir en un plazo determinado.

Cuando lo anterior ya está claro, la batalla de las organizaciones mexicanas para habilitar el home office con éxito tiene que enfocarse en brindar una óptima experiencia a los empleados, creando espacios de trabajo digitales donde los colaboradores cuenten con un acceso fácil a sus aplicaciones web corporativas, en la nube o SaaS a través de múltiples dispositivos y conexiones. Por ello, los negocios necesitan de tecnologías como la virtualización que permite que el área de TI administre de manera centralizada las aplicaciones y los datos en diferentes plataformas, minimizando la complejidad. 

¿Óptima experiencia de trabajo para los empleados? ¡Sí, con foco a la seguridad!

La realidad es que los cibercriminales están aprovechando esta contingencia para estar más activos que nunca y lanzar ataques a empresas y usuarios. Por ello, uno de los mayores retos para el área de TI al habilitar espacios de trabajo digitales tiene que ver con encontrar el balance entre la experiencia y la seguridad de los datos. Los empleados esperan que la empresa pueda brindarles una experiencia de calidad, lo más parecida a la que tienen en su vida personal con sus dispositivos y apps. Pero si no lo hacen, ellos de todos modos buscarán herramientas que les permitan trabajar del modo en que esperan, sin saber que al hacerlo pondrán en riesgo los datos. Según el estudio “El trabajador digital en 2019” que realizó Citrix, los colaboradores mexicanos no contaban con las herramientas idóneas para colaborar con rapidez y eficiencia, por ello, el uso de aplicaciones no autorizadas es alto, solo el 13% de ellos no utilizaban aplicaciones no autorizadas por el departamento de TI.

En este punto, los equipos de TI deben proporcionar a los usuarios un inicio de sesión único (SSO) en todas las aplicaciones. Al aprovechar los controles de acceso contextual y la autenticación de múltiples factores que brinda la virtualización, TI puede mantener una supervisión integral en todo el tráfico, mientras que los usuarios pueden conectarse desde cualquier lugar.

Además, TI tiene que pensar que centrar la estrategia de seguridad en la red, el centro de datos, en las amenazas o en las aplicaciones, ya no es suficiente. La estrategia debe poner a las personas en el centro. Poder conocer los comportamientos de los usuarios, cómo usan la tecnología, cuáles son sus preferencias, entre otros, es la clave para poder garantizar la seguridad de la información, sin afectar la productividad, la experiencia y sin aplicar políticas restrictivas.

En conclusión, las organizaciones mexicanas reticentes a la movilidad empresarial solamente hace unos meses, se han encontrado cara a cara con la habilitación forzada del home office. Y aunque quizás no haya sido una elección, la gran mayoría de los trabajadores cree que esto es el futuro del trabajo.  Sin duda, esta contingencia ha cambiado el mundo. Y el trabajo remoto puede, de hecho, ser el “nuevo normal” en México. Lo que sí es claro es que las empresas que adopten el cambio, habiliten tecnologías eficientes y seguras y construyan en este tiempo junto con el equipo de RH una cultura de confianza fuerte hacia sus empleados, estarán mejor preparados para aumentar su competitividad más rápido en la era post-COVID-19.  

Gutmann

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