Open Banking abre la puerta a la inclusión digital en México

De acuerdo a datos de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH 2020) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), alrededor de 72% de la población mexicana mayor de 6 años cuenta con acceso a internet, ya sea a través de un celular inteligente, una computadora o una tableta. Esto se traduce a 84 millones de usuarios.

Por su parte, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) agrega que la disparidad de acceso a internet es más evidente si se compara las zonas rurales con las urbanas, pues mientras que en 2021 el 81% de la población que residen en las ciudades tenía acceso a internet, en las zonas rurales este porcentaje disminuye a 56.5%.

“Los datos suenan esperanzadores. Sin embargo, en México aún hay pendientes en torno a la inclusión financiera. Si bien la brecha digital ha disminuido considerablemente en los últimos años, el acceso a internet hoy en día debe considerarse como un servicio básico. La pandemia lo evidenció pues gracias a internet millones de personas pudieron estudiar, trabajar, hacer sus compras habituales y acceder a sus servicios de banca”, explica Nick Grassi, Co-CEO de Finerio Connect, startup mexicana de finanzas integradas.

El IFT, también detalla que la principal fuente de acceso a internet de los mexicanos es a través de los dispositivos móviles, principalmente smartphones. Al respecto, Statista agrega que México es el cuarto país de América Latina con mayor tenencia de usuarios con celulares inteligentes, sólo después de Brasil, Argentina y Chile.

Acceso digital e inflación

No obstante, tener un celular o vivir en una zona urbana no necesariamente implica que una persona cuente con acceso a internet, ya que en el país el costo de este servicio ha sido un factor considerable que limita la inclusión digital.

De ello da cuenta la consultora The CIU que un reporte señala que en el país, el 82.1% de las líneas de telefonía móvil corresponden a prepago; mientras que el 17.9% son pospago. Esto significa que la mayoría de los usuarios de internet móvil pueden quedarse sin datos o incomunicados ya que cuentan con un servicio limitado.

A pesar de que el costo de acceso a internet ha disminuido en años recientes; la complejidad del escenario económico y la inflación pueden ser factores que en el largo plazo impacten en este rubro.

“Existe un riesgo latente de que ante el alza de precios, las personas tengan que reorganizar sus finanzas y destinar el gasto a los aspectos más indispensables, para que esta situación no juegue en contra de la inclusión digital es vital de las empresas se apoyen de la banca abierta, ya que este modelo permite un entendimiento del cliente más profundo, lo cual ayudará a generar productos y servicios más accesibles y de utilidad para los usuarios”, agrega Grassi.

Impulso a la inclusión

La presencia de una brecha digital grande se suma a una falta de inclusión financiera en América Latina, donde se calcula que 50% de la población no se encuentra bancarizada, como queda registrado en el Global Findex Database del Banco Mundial. Algo similar ocurre en México, en donde de acuerdo a la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF 2021) del INEGI, sólo 68% de la población en México cuenta con algún tipo de producto financiero formal.

“La brecha representa tanto un obstáculo como una oportunidad para el Open Banking en México y América Latina. Por supuesto que hay un rezago tanto en inclusión financiera como en digital, pero eso permite que la banca abierta tome la batuta para que su infraestructura sea utilizada para ofrecer un mayor acceso a estos productos y servicios en países con atrasos tecnológicos significativos”, explica el Co-CEO de Finerio Connect.

Cabe destacar que la banca abierta, en ese mismo contexto, permite reducir costos de infraestructura, al usar las bases establecidas por empresas que pueden compartir a precios considerablemente menores la arquitectura digital y tecnológica con la que cuentan.

“Se trata de una relación entre industria y usuarios que ayuda a que todos obtengan beneficios. La inclusión digital, en ese sentido, es uno de los retos más importantes del Open Banking, pero también uno de los más esperanzadores en el largo plazo”, concluye.

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