Las MiPyMEs pueden (y deben) promover la felicidad e integración en su equipo de trabajo

La felicidad es un estado de ánimo que también se refleja en las empresas: dueños, gerentes, así como colaboradores motivados y que disfrutan su labor son fáciles de identificar por la actitud que muestran, pero sobre todo, porque les apasiona lo que hacen y se nota en la forma que tratan a sus clientes internos y externos.

Justo en compañías en las que perfila un alto compromiso y optimismo hacia el equipo de trabajo, se da una ventaja en el mercado. Y eso, por supuesto, hay que promoverlo.

Para entender por qué es importante considerar esto hagamos un ejercicio muy sencillo: recordemos a cualquier persona cercana que se distinga por ser optimista. No importa si es familiar, compañero de trabajo o amigo; el sólo hecho de traerla a nuestra memoria nos evoca gratos recuerdos (a manera de anécdotas), y una sensación de empatía por su actitud positiva frente a los problemas. Eso mismo sucede con los negocios.

Para el caso de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyMEs), la felicidad es algo que se puede alcanzar con un trabajo arduo de sus dueños y gerentes, pero, también, con la participación de cada uno de sus trabajadores. Y es que, por el tamaño de estas unidades económicas, la comunicación y colaboración entre sus miembros resulta más directa, lo que a su vez impacta en su estado de ánimo y en la percepción del lugar que ocupan dentro de la estructura del negocio.

Es así que los colaboradores que encuentran un punto en común entre el propósito de la empresa y el suyo tienen mayor satisfacción en su labor, se desarrollan profesionalmente más rápido y son más exitosos. Al mismo tiempo, los dueños y gerentes se han convertido en una especie de “influencers” capaces de inspirar a otros y de desarrollar la colaboración. Sin embargo, el principal reto está en lograr que el personal ame no sólo estar en, sino también, pertenecer a la organización y trascender en ella y con ella.

Para lograr este propósito es importante que conozcan sus talentos, los amen y estén en un lugar donde, día a día, su líder le ayuda a transformar esos talentos en fortalezas orientados a lograr sus objetivos y los de la empresa

Lo que ocurre en México

Si tomamos en cuenta las condiciones socioeconómicas y laborales de nuestro país, no solamente para estos negocios sino para la economía en general, la búsqueda de su felicidad parecería muy complicada. Aquí algunos ejemplos:

● El aumento de la inflación (que se coloca en mayo en 7.65%, según el Instituto Nacional de Geografía y Estadística [INEGI]) plantea un

panorama difícil para las MiPyMEs, con el encarecimiento de insumos y servicios que comprometen sus gastos de operación.

● Los efectos de la pandemia que aún persisten, ya sea desde la perspectiva sanitaria, con el número de contagios en aumento, o también, por la dificultad de alcanzar ventas suficientes para solventar sus gastos.

● El poco tiempo de descanso y esparcimiento con el que cuentan los trabajadores en el país es una realidad que impacta en su desempeño y productividad. En 2021, por ejemplo, el World Policy Analysis Center ubicó a México como el país latinoamericano con menos días de vacaciones pagadas. Increíble, ¿verdad?

Entonces, si consideramos estos factores resultaría hasta “absurdo” hablar de felicidad y optimismo para las MiPyMEs. Sin embargo, a pesar del panorama adverso que hoy vivimos, es posible promover en ellas una actitud que las haga salir avante tal y como hacen los optimistas. Veamos cómo.

Colaboradores felices = empresas exitosas

Lograr negocios optimistas y con buen ánimo no se consigue de la noche a la mañana. Como ya lo mencionamos, se requiere del esfuerzo y colaboración de todo el equipo de trabajo para lograr un ambiente laboral sano, motivado y convencido de permear esa actitud en otros compañeros, proveedores y, principalmente, sus clientes. Sin embargo, también faltan otros puntos:

● Colaboradores que amen lo que hacen no se encuentran en una bolsa de trabajo; por el contrario, a ellos hay que generarlos. Y eso es posible haciendo que se sientan cómodos y reconocidos con su labor diaria, contribuyendo a su desarrollo profesional y personal, además de siempre tomar en cuenta sus necesidades e inquietudes.

● Motivar e inspirar la cultura de la organización es otra práctica fundamental para lograr el optimismo en un centro de trabajo. Para ello no basta con definir la misión y visión de la empresa; es necesario hacer parte de este y otros procesos a los colaboradores y sus ideas.

● Ofrecer desarrollo de talentos es imperativo en cualquier empresa. Podemos tener un capital humano lleno de habilidades, pero de nada sirve si no las promovemos para mejorar el desempeño de la organización. Aquí la capacitación constante es una herramienta básica.

● Promover la confianza con los colaboradores se logra a partir de un trato cercano y abierto, siempre entendiendo y atendiendo sus inquietudes, dudas y comentarios a favor de la empresa. Se acabaron las viejas estructuras verticales de mando y dirección; hoy es momento de integrarse codo a codo con cada miembro del equipo de trabajo.

Estas son algunas acciones que cualquier empresa (sin importar su giro o tamaño) puede desarrollar para promover la felicidad, integración y optimismo de sus colaboradores. No olvidemos que la actitud positiva y el buen ánimo del

capital humano hacia su centro de trabajo es responsabilidad de todos los líderes de la organización, y también, un activo importantísimo para mantenerse en la preferencia del mercado

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